dimarts, 1 d’agost de 2017

MI GRAN VIAJE EUROPEO: Capítulo II (Ámsterdam)


"Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar 
y el caballo en la montaña."

ROMANCE SONÁMBULO 

(Federico García Lorca)




22 de junio


Llegamos temprano, Marc se une a nosotros en la puerta del aeropuerto. Del abrasador calor de París hemos pasado al sombrío clima holandés. Al salir de la estación nos sorprenden la lluvia y un frío que se cala en los huesos. Ámsterdam es un lugar frenético: bicis, prostitutas, cofeeshops, canales y barcos, canales y bicis, más bicis aún. Ámsterdam es también (como una breve búsqueda histórica puede explicarnos) la capital de la tolerancia, de los prófugos, de librepensadores y judíos que huyeron de una vieja y reaccionaria Europa, la capital de Descartes y Spinoza, del matrimonio gay, del consumo libre de marihuna. La capital de todo lo que horrorizaría a Jiménez Losantos y demás filofascistas patrios.

Nuestro alojamiento se encuentra en la localidad de Koog aan de Zaan (a unos 15 Km de Ámsterdam), se trata de una guest house que compartimos con gente llegada de todas las partes del mundo: cuatro suizos, dos canadienses, un parisino, dos americanos, una madrileña, un murciano y una ingente cantidad de indios que monopolizan comedor y cocina. Cuando cae el Sol nos agolpamos en la terraza para socializar, es así que, entre porros y vasos de vino, conocemos a Max, William y Mark (no confundir con Marc) con quienes nos reencontraremos en Berlín. Ya es tarde, el casero nos ha mandado callar varias veces debido a las quejas de unos vecinos a quienes nuestra presencia parece molestar bastante (a eso no lo llaman turismofóbia), mañana será otro día.

23 de junio

El Rijksmuseum, emblema del arte neerlandés, se erige como un espeluznante castillo al fondo de la Museumplein. "La Ronda de Noche" de Rembrandt recibe al visitante con los brazos abiertos y lo teletransporta a otro tiempo, a una época de guerra, paz y conocimiento. Marc y yo nos perdemos entre pasadizos plagados de cuadros y abandonamos el museo sin saber cuanto rato hemos estado en él. Luego vamos a misa y, más tarde, acabamos en una celebración universitaria a la que llegamos por accidente.

24 de junio

Sigue la lluvia. Todo normal, dentro de la normalidad que esta ciudad permite.

25 de junio

Acompaño a Aina en su visita al Stedelijk Museum. El Neoplasticismo destruye cualquier tipo de figuración, de complejidad. Mi mente agradece tanta calma, tanto silencio, tanta serenidad. "Composition with Red, Blue, and Yellow", simple, perfecto.

Nuestras noches transcurren en un inmenso campo de fresas. "Nothing is real"

26 de junio

Tratando de hacer algo útil, decido pasear por la ciudad. En cierto momento me siento extrañamente feliz. Quizá sea el Sol (que brilla tras muchos días de lluvia), quizá una dulce resaca matutina, o quizá la soledad, la pacífica soledad del viajero. Mi paseo no deja de ser una especie de despedida, partiremos hacia Prusia, pero siempre recordaré con simpatía a los holandeses, a ese ordenado pueblo de moral distraída y exquisitos modales.


CONTINUARÁ...



diumenge, 23 de juliol de 2017

MI GRAN VIAJE EUROPEO: Capítulo I (París)


Hoy es domingo. Domingo 23 de julio. Creo que jamás un domingo ha sido tan domingo como hoy. Los vecinos del 1.º 1.ª apestan medio barrio con una ostentosa barbacoa donde se guisan costillas, chorizos y otras piezas de carne de cuyo nombre no quiero acordarme. El resto de habitantes del edificio duermen apacibles siestas mientras "La 2" emite el enésimo episodio de "Saber y Ganar". Es domingo, un domingo de julio, valga la redundancia. A eso de las 2 y media, consumida ya mi tradicional combinación CAFÉ + CIGARRO que sirve de colofón a toda buena comida, he decidido ponerme a escribir. Transcurridos ya más de nueve días tras mi regreso a las bellas tierras del Maresme, me dispongo a contar, siempre que la memoria me lo permita, los detalles de MI GRAN VIAJE EUROPEO. 

Así pues, y sin más dilación, empiezo con ello:

20 de junio (4:00 a. m. )

Llevo una hora despierto. Sin saber muy bien que hacer consumo mi ultimo cigarro antes de partir hacia el aeropuerto, frente a mi se dibuja la perspectiva de 24 días de viaje. 24 días en compañía de tres mujeres, con sus ventajas y sus inconvenientes.

Nuestro primer destino es, ni más, ni menos que París.

La ciudad de los amantes, de los artistas y de los atentados terroristas (¡Ojo al pareado!). París es un lugar precioso aunque, puestos a elegir, es preferible visitarlo cuando el tiempo es nublado e incluso lluvioso, pues los 37 ºC y el sol de justicia que imperó durante los dos días que allí estuvimos no contribuyen a hacer de la experiencia turística algo demasiado agradable. Un par de horas dando vueltas por Montmartre, con las pesadas maletas a cuestas, nos sirven de introducción a la ciudad. Nos alojamos en una buhardilla cuyo aire condicionado decidió dejar de funcionar días antes de nuestra llegada. Las dos únicas habitaciones del apartamento parecen un horno y nosotros cuatro pollos condenados a asarnos lentamente. Frente a tal perspectiva decidimos dejar las maletas e iniciar nuestro acelerado tour.

Andamos, andamos mucho. El metro es un lujo que no nos queremos permitir. Las calles son anchas, las casas iguales unas a las otras, la vida un ir y venir de gentes sin rumbo. Los parisinos parecen haber olvidado su característica bohemia y, arrastrados por un afán consumista, llenan sus carritos de la compra bajo la fría mirada de la Torre Eiffel. Los artistas callejeros han sido substituidos por militares uniformados y el viejo Moulin Rouge convertido en una simple atracción turística. La magia ha desaparecido.

Descendemos hacia los Campos Elíseos, se bebe vino.


21 de junio

Un nuevo día en París, el último. Tomamos el café más barato. El precio de este maravilloso producto es, por lo que sé, escandalosamente elevado en esta ciudad, así que pagar 1,5€ por un café aguado y rancio (lo que en cualquier otro lugar me parecería un robo escandaloso) podría ser considerado como una maravillosa oferta.


Hoy toca, según me han dicho, visitar la tumba de Jim Morrison en el cementerio de Père-Lachaise. No me apasionan los cementerios, no me apasiona el barbudo de "The Doors" y el mundo en general me da bastante pereza en este glorioso día de junio. Siguiendo la tradición (tradición cuya lógica no acabo de comprender) mis compañeras de viaje dejan un chicle mascado al lado de su tumba. Yo me abstengo. No sé si al bueno de Jim les resultaría demasiado agradable que un tipo como yo dejara restos de mi saliva cerca de su cuerpo yaciente. Quizás sí.. ¿Quién sabe que le gustaba a ese tipo? "Mother... I want to FUCK YOU!!!" aullaba en una de sus más conocidas canciones...

He olvidado comentar que, el cementerio en cuestión, se encuentra allá donde Cristo perdió la alpargata, motivo por el cual el trayecto hacia el Louvre (destino donde vamos a pasar la tarde) dura unas dos horas y media. No puedo quejarme pues, al ser estudiantes, nos permiten entrar gratis al más maravilloso museo que existe sobre la faz de la tierra. Mientras mis compañeras se dedican a corretear por los pasadizos al más puro estilo "Bande à Part" yo me entrego a la contemplación de las obras de Delacroix y Jacques-Louis David. Llega entonces el momento decisivo de mi visita y, con todo el desprecio del que soy capaz, atravieso la sala donde se halla la Mona Lisa sin mirarla ni un solo segundo. Se trata de una especie de acto heroico en oposición al turismo de masas al cual yo también pertenezco. Abstraído, a causa de la belleza que me rodea, pierdo la noción del tiempo, cuando vuelvo en mi ya es hora de marchar. París requiere tiempo, el Louvre más...

Descendemos finalmente a la orilla del Sena donde Martina y Nayana deciden tomar un baño, ilegalidad a la que las autoridades competentes se encargan de poner fin inmediatamente. Tras un breve momento de tensión, los ánimos se relajan y todo queda en una divertida anécdota. Cae el Sol, la Luna se cierne sobre París, en mi mente retumba esa odiosa canción de "La Unión", gracias a Dios no hay ningún lobo a la vista. Mañana partimos hacia a Ámsterdam, pero las lisérgicas historias que allí acontecieron las reservo para otra ocasión.

CONTINUARÁ...



diumenge, 2 de juliol de 2017

"Amelie es una película maravillosa"

Me ha dado por intentar hacer críticas de cine, allí va: 


Hoy he vuelto a ver "Amelie". La he visto en francés sin subtítulos y, debido a mis pésimas habilidades lingüísticas, no me he enterado de una mierda. Pese a ello, he podido recordar lo que sentí la primera vez que la vi. 

Es una película maravillosa, llena de belleza y sentimiento. Con una simple historia de amor, Jeunet consigue transmitirnos toda clase de emociones, y lo que es más importante, consigue mostrarnos la belleza que se esconde tras las pequeñas cosas del día a día, en concreto del dulce sabor del azúcar del café en las yemas de los dedos. Dicho esto, cabe destacar la fotografía, que es de una calidad espléndida, y el maravilloso trabajo de Audrey Tautou en uno de los mejores papeles femeninos jamás vistos. 

En resumen, "Amelie" es una película genial, y quién no sepa apreciarla es un cabrón sin sentimientos ni corazón alguno.

diumenge, 18 de desembre de 2016

Suicida ferroviario

No empezaré esta breve reflexión describiendo el tiempo, la temperatura ambiente o el movimiento de las olas. No describiré el día o estación del año en que suceden estos hechos, pues carece de total importancia. Lo que me dispongo a narrar puede situarse en cualquier momento en que, por fortuna o por desgracia, uno acaba pisando una estación de cercanías o, como lo llaman los nativos "Rodalies".

Es la enésima ocasión en que esto sucede. Como es tradición, una vez a la semana alguien decide acabar con su vida arrojándose a las vías del tren. Siempre ocurre de la misma forma. Tras un rato de inactividad en el servicio, la dulce voz de la chica de megafonía se encarga de anunciarnos una "desafortunada incidencia" acaecida entre las estaciones de Montgat y Montgat Norte. A pesar de eso, la gorda señora ecuatoriana que comparte asiento conmigo y el maloliente perroflauta que se halla al otro lado del andén saben, igual que yo, de que va el asunto.

A diferencia de la mayoría de mis amigos y familiares, nunca he tenido (ni tendré) nada en contra del suicidio. Siempre me ha parecido un acto muy noble y valiente que merece ser respetado. No cabe olvidar que grandes figuras de nuestra sociedad, desde mi querido Larra al payasil Robin Williams, han optado por esta vía y no por ello son menos dignos de admiración. No hay nada malo en ello. Incluso el mítico rey Egeo terminó dándole nombre al respectivo mar griego con su fatídico último acto.

Como decía, Egeo se lanzó al agua salada y, a excepción de sus familiares, amigos y compañeros de orgía (ya se sabe lo que pasaba con esos griegos clásicos), no creo que hiciera daño a nadie. Este no es el caso de nuestro amigo, el suicida ferroviario, que, tras pagar mi caro pasaje de tren (bautizado como T-10 de 2 zonas), me mantiene preso en la lúgubre estación de Premià de Mar. Llevo casi una hora con la mirada fija en un panel insolente que, burlándose descaradamente de mi, proyecta una y otra vez el cruel enunciado: "quedan 15 minutos". Seguro estoy de que mi perverso captor, ¡oh suicida dominguero!, tendrá centenares de motivos para actuar como lo ha hecho. Pero espero que, en caso de que (como afirman los frescos románicos) exista un infierno plagado de demonios cornudos y rojos, estos se encarguen de proporcionarle las más arduas y perversas torturas. No por suicida, sino por inoportuno. 

Yo seguiré esperando...
Que es lo único que me queda.

Joan Simó

dimarts, 27 de setembre de 2016

"KAPITALISME"





“Uno puede estar a favor de la globalización y en contra de su rumbo actual, lo mismo que se puede estar a favor de la electricidad y contra la silla eléctrica.”
-FERNANDO SAVATER

Dissabte 10 d’octubre de 2015, mentre Catalunya viu sumida en ple debat post 27-S, prop de 200.000 persones es manifesten a Berlín contra l’aprovació del TTIP. Els mateixos mitjans que van dedicar una tarda sencera a retransmetre les imatges de la manifestació independentista de l’onze de setembre no van dedicar un minut a parlar de la protesta celebrada a Alemanya un mes després.

Això no és res més que un altre episodi d’ocultació de la veritat per part dels mitjans públics de dins i fora de l’estat.
Tot i que se n’ha parlat en programes com “Valor Afegit” o el debat del 3/24, la informació que arriba a l’espectador mitjà és realment poca.

És per això que caldria preguntar-se...

Què és el TTIP?

El Tractat Transatlàntic de Lliure Comerç i Inversió, Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) en anglès, és un acord que s’està negociant entre la Unió Europea i la Casa Blanca per fomentar la lliure circulació de mercaderies i poder, així, eliminar les barreres no aranzelàries que dificulten el flux de capital a banda i banda de l’Atlàntic.
Per tal d’aconseguir-ho, la Comissió Europea i el govern americà centren la seva feina en tres camps de treball:

  1. Equiparar les legislacions americana i europea per afavorir el comerç igualitari entre els dos firmants del tractat. Això inclouria el descens dels drets laborals, l’eliminació de la protecció mediambiental i la desregulació de la seguretat alimentaria europea, molt més estricta en aquesta matèria que l’americana.
  2. Obrir els serveis públics a la competència de les multinacionals. Per afavorir la llibertat de mercat i instaurar la llei de l’oferta i la demanda en sectors, fins ara protegits. Com la sanitat, l’educació o la gestió d’aigua.
  3. Instaurar una estructura judicial privada, independent del poder dels Estats i que s’encarregui de vetllar pels interessos dels empresaris enfront de la justícia civil. Aquest mecanisme, que rebria el nom de ISDS funcionaria de forma opaca i antidemocràtica, ja que els magistrats encarregats de les resolucions serien proposats per les mateixes empreses i convertiria així la justícia en paper mullat.

La sèrie de problemes que implicaria l’aprovació del tractat, des de la possible il·legalització dels sindicats fins a l’arribada a Europa de productes modificats genèticament i que suposin un perill per la salut pública, no són res comparable amb l’aparició del tribunal de justícia mercantil del qual hem parlat. Això significaria una pèrdua definitiva de la sobirania dels estats, tindria així més poder el consell directiu d’una multinacional que un govern triat democràticament. “És el bateig i confirmació del Capitalisme Feudal apareix un nou subjecte polític que és l’aristocràcia en forma d’empresa. Les empreses prenen poder, poden
opinar i poden regular sobre legislació. Un poder que no ha estat triat democràticament”, explicava el periodista i diputat Antonio Baños en una tertúlia el passat febrer.
Però potser, el que més ha molestat d’aquest tractat i que ha aconseguit ficar en contra gran part dels grups polítics, és el secretisme amb què s’ha portat a terme la negociació. Si no fos per unes filtracions realitzades pel portal WikiLeaks l’existència del TTIP hagués passat inadvertida i s’hagués pogut aplicar amb total impunitat per part dels interessats. Preguntat per la poca transparència amb què s’ha tractat el tema l'ex-assessor econòmic del govern dels Estats Units, Shaun Donnelly ,va respondre: “La idea que això es pot fer en un estadi de futbol on ningú tingui secrets i totes les negociacions siguin obertes és una recepta per matar l’acord.” Declaracions com aquestes han fet que grups polítics favorables a un tractat de lliure comerç com els socialistes europeus es neguin a acceptar l’aprovació del tractat en les condicions actuals.

Liberalisme i Capitalisme

No cal oblidar que el TTIP no és un fet puntual, es tracta del resultat d’una sèrie de polítiques neoliberals esteses durant els últims trenta anys. La dissolució de la URSS i l’eliminació de l’únic competidor a nivell global del capitalisme occidental, ha permès l’avenç cap a un model cada cop més allunyat de la socialdemocràcia, esquer innecessari davant la inexistència d’un model més atractiu que combatre.
Les idees de David Ricardo, pensador liberal del segle XIX, defensor de la necessitat d’obtenir el màxim benefici a costa d’uns treballadors als quals considerava poc més que una mercaderia, van servir d’influència als membres de l’escola de Chicago. Aquest corrent neoliberal nascut a finals dels 70 al departament d’economia de l’Universitat de Chicago, oposat frontalment al Keynesianisme i a l’estat del benestar tal com el coneixem, ha gaudit de fama i renom pels seus plantejaments econòmics.

Les idees sobre el lliure mercat dels seus màxims exponents, els premis Nobel d’Economia George Stigler i Milton Friedman, han repercutit en les polítiques impulsades per organismes com el Banc Mundial o el Fons Monetari Internacional (FMI) en les últimes dècades.
Davant el perill que suposen les economies emergents com Índia o Xina, el capitalisme torna a estar en crisis, molts teòrics defensen la necessitat d’un pacte de lliure comerç amb els Estats Units com l’única forma de supervivència de l’Europa del Capital . “La crisi amb Rússia ha posat al descobert la fragilitat de les relacions amb règims autoritaris o poc democràtics. S’imposa la necessitat d’enfortir els lligams comercials amb altres potències democràtiques, que siguin fiables a mig termini”, defensa Aleix Sarri, assessor de l'eurodiputat Ramon Tremosa de CiU. Altres, com el catedràtic d'economia de la Universitat Colúmbia, Xavier Sala i Martín defensa que "El TTIP interessa sobretot a Europa perquè està perdent pes en l'àmbit mundial".

El TTIP a Catalunya

La modificació de l’article 135 de la Constitució resultat d’un pacte d’Estat entre PP i PSOE va suposar la imposició del pagament del deute com a prioritat màxima. Polítiques com aquestes, marcades pel Banc Central Europeu
fan que ajuntaments com el de Mataró es vegin obligats a externalitzar serveis públics per pagar un deute que suposa més del 110% dels seus ingressos corrents. “Ens endeutem per fer front a necessitats bàsiques i acabem endeutant-nos per pagar aquest deute. Per això s’han de privatitzar serveis públics estratègics que acaben en mans de les grans multinacionals. El TTIP només faria que incentivar el que ja està passant” diu Juli Cuéllar regidor de la CUP a l’ajuntament de Mataró. “És un suïcidi per a l’administració pública i significaria la destrucció del teixit empresarial i econòmic autòcton”.
A nivell més general, hi ha opinions diverses sobre l’aplicació del TTIP a Catalunya i Espanya. Santiago Niño Becerra no veu benefici en aquest tractat i assenyala: "L'espanyola és una economia que ha aconseguit guanyar-se un espai en el món del comerç internacional, però no per la seva competitivitat basada en la productivitat, sinó a base de rebaixar sous i condicions laborals, per això, l’haver de competir amb una economia com la dels USA, molt intensiva en el factor capital, sortirà perdent. D'altra banda el que he dit sobre Espanya, és també aplicable a Catalunya”.
Tractats d’aquest estil afavoreixen només a qui els proposen, en aquest cas als Estats Units, i a aquells que desenvolupen béns i serveis molt especialitzats, com és el cas dels països nòrdics o Alemanya. En els últims anys, acords similars com el NAFTA han conduït a la pobresa a pagesos i productors d’Àfrica i Sud Amèrica per l’arribada de productes estrangers molt més barats. Un cop eliminada la competència que suposa el comerç locals, les grans multinacionals passen a tenir un monopoli de producció que els permet apujar preus fins als límits que vulguin.

Hi ha esperança?

"Sempre queda esperança" diu Carles Soler, regidor a l’Ajuntament de Vilassar de Mar i activista per la sobirania alimentària. “Cal fomentar el comerç de proximitat per defensar la justícia i els drets d'aquí i d'altres territoris del món. Respostes locals per trobar solucions globals”.
Creiem, que sí, com tot sembla indicar, s’acaba firmant aquest tractat, les conseqüències no seran esperançadores pels que hem crescut acostumats a l’estat del benestar. Vivim dins la ressaca d’una gran festa d’igualtat, llibertat i fraternitat, que fa temps que va acabar-se.

Joan Simó

dilluns, 29 d’agost de 2016

De leyes y peatones


Pongamos que hay un grupo de gente, peatones, esperando para cruzar la calle. Llamaremos a esa gente “pueblo”. La “ley” nos dice que únicamente debemos cruzar el paso de cebra cuando la luz del semáforo esté en verde. A ese semáforo, que nos indica cuando pasar y cuando no, lo llamaremos “sociedad”. Cuando la “sociedad” funciona correctamente, la luz verde y la roja, se alternan constantemente permitiendo al pueblo seguir con su vida. Unos van y otros vienen. Algunos se quejan de que el tiempo que dura la luz verde es demasiado corto, otros de que es demasiado largo. Pero, en general, todos respetan esa “ley” estipulada. 

Hay veces que, sin embargo, y por los motivos que sea, la “sociedad” no funciona. El semáforo mantiene las luces en rojo, impidiendo al “pueblo” poder cruzar de un lado al otro. En este tipo de situaciones, los coches (conducidos por los ciudadanos más poderosos y adinerados) gozan del poder absoluto. En estas circunstancias al “pueblo” no le queda más opción que someterse a una situación injusta que no le permite prosperar o saltarse la “ley”. Es entonces que esa “ley” deja de tener sentido. Pues cuando la “sociedad” fracasa, toda “ley” se convierte en absurda. Y cuando la “ley” es absurda, el “pueblo” tiene el deber de incumplirla.

Joan Simó

dimecres, 24 d’agost de 2016

PINTORESCOS: Carlos León López


Nos citamos en una bar cercano a su domicilio. Mientras le espero, tomando un café, la señora que se sienta en la mesa de al lado le cuenta a su sobrino/nieto/hijo historias que ha oído en la tele sobre  aquellos a los que torpemente llama “aluminatis”: <<Muchos famosos están meti’os en eso. El cantante ese, el Prince iba a Mallorca a celebrar rituales satánicos con ellos>>. Esta perturbadora, a la vez que irrisoria, conversación sirve de antesala a lo que vendrá a continuación... 

Hace tiempo que no veo a Carlos León (Barcelona, 1998). Íbamos juntos a Judo pero, por diversas circunstancias, perdimos el contacto. Ahora, tres o cuatro años después nos reencontramos para que me hable de lo que él denomina “El Nuevo Orden Mundial”. Yo, escéptico de por sí, nunca he sido demasiado amigo de las teorías conspirativas que pueblan la red. Eso no quita que mi curiosidad gatuna se muestre más que dispuesta a pasar un buen rato disfrutando de alguna de estas intrincadas historias. ¿De qué irá el cuento esta vez? ¿Masones? ¿Extraterrestres? ¿Sectas Satánicas? Un poco de todo…
Llegamos a su casa y antes de empezar escuchamos un poco de música. No es lo que me esperaba. Al encender el reproductor de música de su televisor no suena la sintonía de “Expediente X”. La voz de Joan Manuel Serrat retumba por todos los rincones del piso. Fumamos algunos cigarrillos y cantamos a coro. El punto  álgido llega cuando, al unísono, recitamos de memoria “És quan dormo que hi veig clar”. Castellanoparlante de toda la mida me confiesa <<Hablo mejor el catalán desde que escucho a Serrat>>. Liándose el tercer cigarrillo lamenta que la gente de nuestra edad no aprecie la música del “Noi del Poble-sec”. <<A Serrat no hay que oírlo, hay que escucharlo>>. Seguimos así un rato hasta que nos decidimos a empezar con la entrevista. Entre canción y canción me ha comentado algo sobre un empresario judío estadounidense de nombre Rothschild.

¿Quién son los Rothschild?
Una de las familias de banqueros judíos que gobierna el mundo. Como los Rockefeller o los Soros.

¿Gobiernan el mundo?
Sí, desde 1743, cuando el judío asquenazí, Amschel Moses Bauer, creo la dinastía en Frankfurt.

¿Asquenazí?
Son aquellos descendientes de los jázaros que, tras convertirse al judaísmo, emigraron a Europa Central. Nada que ver con los nazis ni con Hitler.

¿?
Los Rothschild empezaron con préstamos de usura y acabaron acumulando un gran capital. Su local en Frankfurt era famoso por el cartel en forma de escudo rojo que colgaba en su puerta, de ahí “Rothschild” (escudo rojo en alemán).

¿Y de ahí a “gobernar” el mundo?
Repartió a sus cinco hijos por las diversas cortes europeas. Gracias a sus contactos llegaron a acumular un gran poder. Llegando incluso a obtener títulos nobiliarios. Y desde entonces hasta ahora…  

Todo esto empieza a sonar un poco antisemita…
No. No tengo nada contra los judíos de a pié. Los que gobiernan el mundo son aquellos que están metidos en las altas finanzas. Muchos de ellos masones.

¿Masones?
 Sí. Su objetivo es acabar con la Iglesia Católica.

¿Cómo se acaba con eso?
Con la migración masiva, la sociedad del consumo y el libertinaje.

La conversación va degenerando, y la cuestión es cada vez más enrevesada. Los millonarios judíos, Al-Qaeda, la CIA, Obama y unos extraños seres supuestamente llamados reptilianos conspiran para acabar con nosotros. Visto lo visto, acabo pensando que, si quieren borrarnos del mapa, le harán un favor a este planeta. Pasado un rato decido apagar la grabadora y volvemos a temas más mundanos. Entre risas y banalidades varias nos pasan un par de horas. Escuchamos una última de Serrat. Nos despedimos y, al salir a la calle, decido olvidarme de este intento de entrevista. “Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así…”


Joan Simó