divendres, 6 de setembre del 2019

Memorias de un voluntario patológicamente pesimista


Sota un cel estrellat, 
collia fruits feréstecs
amb delicadesa insular.


22 de agosto - Un señor griego mira, absorto él, un capítulo de Black Mirror en una tableta. Su momento de ocio se ha visto interrumpido por el abrupto despegar del avión en que ambos pretendíamos llegar a la isla natal de Pitágoras antes de las 8.30 (hora griega). Al perder las ruedas de la aeronave su contacto con el suelo, el hombre ha iniciado un acelerado ciclo de santiguaciones que ha ido repitiendo en diversas ocasiones durante el vuelo más breve y accidentado que los ojos de este inexperto viajero hayan visto jamás.

En Samos, islote volcánico, decadente y esencialmente mediterráneo, se respira un aire farragoso, como de postal de España postfranquista.

La postal.

Soy enviado a un almacén controlado por portugueses anglófilos que se encargan del empaquetado de las donaciones de ropa que, tarde o temprano, han de llegar a los más de 5.000 refugiados que malviven por la zona. Son gente agradable, cordial, eficiente y un pelín estrambótica que se desmarca, a todas luces, de los prejuicios que siempre me han inspirado nuestros vecinos lusos.

Por la tarde, ejerzo de estricto árbitro de un partido brutal y caótico, de aquellos que solo son posibles en los estadios de segunda regional italiana. Sin embargo, los protagonistas son niños refugiados que gritan, se lanzan piedras entre ellos y fingen no entender el significado de una tarjeta roja. Como no podía ser de otra forma, el match termina en trifulca.


23 de agosto - Los ariscos policías griegos, que comparten carácter, ideología y formas con sus homólogos europeos, deciden impedir la entrada al campo oficial, saturado de por sí, a una familia refugiada. Este lamentable hecho, acontecido después de la proyección pública de ese gran hito del cine moderno que lleva por nombre Las vacaciones de Mr. Bean, genera, en nuestra tribu (la de los voluntarios), una gran tristeza. 

Cosas peores se han visto. Un par de años atrás, en Serbia, vi a gente volver de su intentona de cruzar la frontera húngara, con mordidas de perro en las piernas. Había otros que, directamente, no regresaban. Sus cuerpos quedaban para siempre, magullados y desnudos, en medio de bosques que no eran susceptibles a batidas de búsqueda ni llantos públicos. Mi comentario es acusado de carecer de tacto. Respondo que el tacto y la esperanza son cosas incompatibles cuando uno habla de estas cuestiones. El mundo no se salvará por la pena; el mundo, siendo sinceros, jamás se salvará.

Horas antes, un hombre y su hija disfrutaban del atardecer a lomos de un solitario auto de choque. Una escena bonita que me gustaría destacar en medio de la perplejidad que esta isla me genera.

La escena.

24 de agosto - La mayor parte del grupo decide subir al monte más alto de la isla, el Oros Kerkis. Yo, que nunca he sido demasiado aficionado al excursionismo ni a la naturaleza en general, decido pasar el día entre la cama y la playa. Con Mercedes hablamos de posmodernismo, fidelidad, derecho y constitucionalismo mientras las hormigas griegas muerden una y otra vez mis pies desnudos.

Cae la noche y, durante una cena con aires de acampada, Miguel cuenta como un perro decidió agasajarlo con una lluvia dorada. Reímos.


25 de agosto - Cientos de viejos alemanes gozan de fastuosas cenas en la hiperturística ciudad de Pythagoreio. Junto a ellos se mece un mar plagado de microplásticos y cadáveres subsaharianos. Me enciendo un cigarrillo, llorar significaría exhibirse.

Al fondo, Turquía.

26 de agosto - Mercedes y yo hemos sido abandonados en un almacén siniestro que podría haber sido el escenario de incontables crímenes. Ricardo y una inglesa nos han encomendado la misión de construir un banco a partir de varios trozos de madera. Recuerdo esas aburridas mañanas de niñez en las que Kristian Pielhoff se apoderaba del comedor de mi casa para tratar de convertirme en un hombre capaz de dominar el glorioso arte del bricolaje. Lamento no haberle prestado mayor atención.

Posteriormente, un grupo de cuatro alemanes irrumpen en escena. Parecen votantes de Die Linke. Uno de ellos me presta su mechero, lo cual hace que sienta cierta simpatía por ellos y olvide el hecho de que nos han robado los únicos asientos que había en ese horrible lugar. Tras ser transportado en el maletero de una furgoneta vieja, me siento como una prostituta rumana traída a Europa con la falsa promesa de un futuro mejor.

P.D.: Empiezo a creer que la choni girega que, día tras día, se sienta en la esquinita de un comercio asiático esperando a quién sabe quién, es, en realidad, la reencarnación de Penélope. Ítaca no debe estar muy lejos de aquí.

P.D. 2: Me entero de que hay organizaciones (nosotros somos más dignos) que obsequian a los refugiados dándoles mochilas estampadas con los colores de la bandera yankee. Progresismo global, neocolonialismo con rastas.


27 de agosto - Mi labor de hoy se ha basado en recoger mierda proviniente de la zona que se extiende alrededor del campo oficial, la denominada jungle (un campo no oficial, totalmente insalubre, que acoje a la mayoría de los migrantes y que no dispone de agua potable) en la que se concentran la mayoría de refugiados. Acompañados por un grupúsculo de holandeses, que resultan ser los supuestos alemanes de ayer, intentamos vaciar el suelo de botellas llenas de orín, bandejas de plástico, cartas de póker y ratas muertas. Arqueología de la suciedad.

El río, una mierda.

Esa noche, como ya era tradición, Isabel fue a coger higos. La imagen es bonita y el verbo catalán collir le hace mayor justicia siendo más rural, refinado y estival.


28 de agosto - Tras una semana en este inhóspito lugar, he empezado a fijarme en el modo en que nos miran los locales. Se trata de una mezcla entre chulería, desprecio y odio irracional. Les entiendo.

Ordeno ropa y, posteriormente, arbitro otro partido. Esta vez los gilete jaunes (los que llevan chaleco) vencen por goleada con un equipo mediocre que tiene por defensas a un montón de pequeños afganos de cara achinada (pertenecientes a la etnia hazara) y patosos reflejos. Pese a ello, cuentan con el palestino Anaska, de casi dos metros, como estrella galáctica particular. Tres árabes atacan a un negro disciplinado del otro equipo que, al verse en minoría, responde a pedradas. Resulta fácil empatizar con el joven Eto'o.


29 de agosto - Agotadora jornada en el Baobab, una pequeña colonia suiza dónde reparto comida, juguetes, gritos y sudor. El que debía ser mi traductor afirma no hablar inglés.

Sapore di sale.

Más tarde, Oriol y yo bebemos Ouzo fumando en la barra de un bar a la patriarcal manera. La ausencia de ley antitabaco le da un algo especial a las noches griegas.


30 de agosto - Es oscuro, los voluntarios intentan contagiar a los niños, anárquicos y desbocados, su alegría excursionista. Suena la Macarena mientras hombres africanos de masculinidad animal entrenan sus músculos para engañar al hambre.

Yo, tratando de forzar alguna lágrima que sirva para liberar un sentimiento cobarde y egoísta, reprimido durante lustros, me escondo en un rincón para recordar la cara de una mujer a quien he visto llegar hoy a la tierra prometida. Europa la ha recibido con algo peor que el odio, una fría indiferencia materializada en una tienda de campaña y una bolsa de basura. Esa ha sido la respuesta a su lujosa petición: una habitación de hotel. Lo que más me ha dolido de su expresión ha sido la inocencia que de ella emanaba. Su cabreo podría parecerse al de una turista a quién le han retrasado el vuelo. Aún no ha llegado a ese ácido instante que precede a la desesperación. Tarde o temprano, se descubrirá mirando compulsivamente un viejo calendario helénico, decorado con estampitas ortodoxas, mientras espera inútilmente que transcurran los 1.095 días que la separan de su entrevista con ACNUR para solicitar el asilo, cita planeada para el 2022. Quizás entonces empezará a cobijar la remota esperanza de ser acogida por algún paisucho primermundista que le ofrecerá la oportunidad de terminar sus días fregando los portales de una ciudad hostil por el módico salario de 80 céntimos la hora. Decido mirar al cementerio vecino para fijarme en la estatua que preside la lápida de un mediocre futbolista regional. Qué paz la de los muertos en tierra firme.

Acabamos el día borrachos como cubas en una discoteca a la orilla del mar. Bailo un waltz con Anaska, él resta sobrio. Hay noches en que occidente decide mostrar sus encantos a los jóvenes refugiados palestinos.


31 de agosto - Visitamos unas cascadas. Caminando por los angostos caminos inundados por el Ποτάμι, me siento como un peón de la guerra del Vietnam.


2 de septiembre - La confusión que aún me produce la forma de decir "si" de los griegos (ναι, "nai") hace que, en vez de tomar un café solo, lo acabe bebiendo con una dosis excesiva de leche y azúcar. Escribo rodeado de ancianos helénicos que parlotean en su incomprensible y gástrico lenguaje. Los septuagenarios hablan de apuestas deportivas bajo la atenta mirada de un retrato de Demis Roussos, que preside el local.



Aprovechando mi día libre antes de partir hacia tierras hispánicas, decido pasear por las calles de la ciudad entre militares, turistas, refugiados y locales mientras pienso en como brillaban los ojos de Mahmoud al explicarme su sueño: abrir una floristería en Europa como la que tuvo, tiempo atrás en Gaza. Escucho perplejo sus ideas sobre los griegos, el pobre chico piensa que el racismo es una cosa exclusiva de este país. Si algún día consigue dejar atrás las tierras de Epicuro se dará cuenta del nivel de expansión al que ha llegado esta enfermedad que algún imbécil dijo que podía curarse viajando.

En el vuelo que me conduce nuevamente a Atenas coincido con un italiano de ascendencia morisca. Se trata de un personaje extraño, de mirada fúnebre y palabra escasa, que parece saber más de lo que dice. Cuando me explica que trabaja para FRONTEX mi suspicacia se dispara. El parece darse cuenta y, hábilmente, cambia de tema de conversación. Afirma que Roma es un lugar terrible y me recomienda que, en caso de trasladarme a Italia, me instale en Perugia. Tras el aterrizaje, desaparece sin dejar rastro.

El último recuerdo de este viaje me gustaría dedicarlo al pequeño Salah (he decidido apodarlo así por diversos motivos: desconozco su nombre, guardaba cierto parecido con el jugador del Liverpool y era bastante bueno con el balón). El caso es que hoy me lo he cruzado por una de las calles turísticas de esta cárcel al aire libre que es Samos y el chaval me ha preguntado si volvería a arbitrar el partido que día a día ha enfrentado al Ejercito Rojo con los Chalecos Amarillos. Me he excusado diciendo que debía ir a otra ciudad de la isla a hacer quién sabe qué, pero que el martes volvería. Él me ha creído. He mentido a un niño y él me ha creído.

Un cura ortodoxo repasa su Instagram mientras, en el excesivamente lujoso aeropuerto Eleftherios Venizelos, suena una canción de Julio Iglesias. Eso es todo lo que puedo decir desde mi nuevo hogar, una sala de fumadores bastante limpia. Atrás queda el verano.

Σαν βγεις στο πηγαιμό για την Ιθάκη,
να εύχεσαι να 'ναι μακρύς ο δρόμος,
γεμάτος περιπέτειες, γεμάτος γνώσεις.

(Konstantin Kavafis)

Dos periodistas de verdad, Laura y la Prudencio, escribirán, en su debido momento, algo más acertado sobre lo que, muy humildemente, he tratado de reflejar en estas líneas.





divendres, 26 de juliol del 2019

Crítica foucaultiana a la 'episteme' posmoderna


“L'impérialisme dicte partout sa loi.
La révolution n'est pas un dîner”

Claude Channes, 
«Mao-Mao» (1967)



En Las palabras y las cosas, Michel Foucault pretende rastrear el origen de las construcciones ideológicas que han determinado los límites del pensamiento occidental durante diversas etapas de la historia humana a través de un ejercicio al que el mismo se refiere como "arqueología del saber". Foucault habla de tres tipos de episteme, es decir, de tres marcos generales que modelan los discursos de tres épocas distintas: la episteme renacentista, la clásica y la moderna.

Episteme renacentista

El pensamiento del siglo XVI está marcado por la idea de similitud. “El mundo se enrollaba sobre sí mismo: la tierra repetía el cielo, los rostros se reflejaban en las estrellas y la hierba ocultaba en sus tallos los secretos que servían al hombre. La pintura imitaba el espacio. Y la representación —ya fuera fiesta o saber— se daba como repetición” (Foucault, Las palabras y las cosas).

La hermenéutica y la semiología se convierten, en este contexto, en herramientas claves para tratar de encontrar la esencialidad de la “prosa del mundo” a partir de las huellas de la naturaleza. Ciencia y magia se unen con el propósito de trazar unas leyes que lo estructuran todo.

Episteme clásica

“Don Quijote esboza lo negativo del mundo renacentista; la escritura ha dejado de ser la prosa del mundo; las semejanzas y los signos han roto su viejo compromiso” (op. cit.). Foucault utiliza al célebre personaje de Cervantes para trazar el cambio de episteme que supuso la irrupción del siglo XVII.
El barroco es un momento de duda respecto a la realidad observable. La semejanza deja de ser el pilar fundamental del pensamiento para ser substituida por la matemática y la lógica. Las ideas de Descartes sobre los engaños a los cuales nos someten los sentidos son claves para entender una forma de pensamiento que reniega de la plena identificación entre la palabra y la cosa.

Episteme moderna

Los siglos XIX y XX estarán definidos por una palabra: «progreso». La episteme moderna se caracteriza por su inquebrantable fe en el progreso y el conocimiento empírico. La Revolución Francesa es el punto de partida de la era contemporánea, época marcada por discursos de voluntad totalizadora en todas las ciencias: filosofía, economía, biología...

También es importante la recuperación de la idea de utopía en el siglo XIX. El tiempo, lineal, tiene como punto final un éxito, algo que debe ser perseguido, ya sea la desaparición de las clases sociales, la llegada del superhombre o la imposición de una empresa sobre otra. Todo tiene un objetivo y unas pautas, está encerrado dentro de un sistema.

Los horrores del siglo XX servirán para que una serie de pensadores decidan confutar los grandes relatos que habían existido hasta el momento. La bomba atómica, la transformación de la dictadura del proletariado en simple dictadura o lo ocurrido en Auschwitz serán el punto de partida para el nacimiento de la posmodernidad.

Una nueva espisteme

Frecuentemente se ha considerado a Foucault como un pensador posmoderno. Pero ¿qué entendemos por posmodernidad? Según la definición de Terry Eagleton, es la forma de definir “el movimiento de pensamiento contemporáneo que rechaza las totalidades, los valores universales, las grandes narraciones históricas, los fundamentos sólidos de la existencia humana y la posibilidad de conocimiento objetivo. El posmodernismo es escéptico ante la verdad, la unidad y el progreso, se opone a lo que se entiende que es elitismo en la cultura, tiende hacia el relativismo cultural y celebra el pluralismo, la discontinuidad y la heterogeneidad” (Eagleton, Después de la teoría).

Así pues esta corriente de pensamiento, que algunos ven nacer con el existencialismo, popularizarse durante las protestas estudiantiles de 1968 y ser aceptada por toda la izquierda europea tras la caída del muro de Berlín, puede ser considerada como una nueva episteme en que la subjetividad y el nihilismo parecen haberse apropiado del discurso filosófico-cultural. Pensadores como Derrida, con su planteamiento deconstructor que niega la posibilidad de la totalización de la realidad por parte de cualquier sistema, se convierten en los profetas de un nuevo marco mental en que todo valor tradicional acaba siendo objeto de relativización.

Daniel Bernabé habla de ello en su libro La trampa de la diversidad utilizando una frase del protagonista de la serie de Netflix, BoJack Horseman: “No he hecho nada malo porque no puedo hacer nada malo porque todos somos simples productos de nuestro entorno, que vamos rebotando por ahí como canicas en el juego de los hipopótamos tragabolas que es nuestro universo cruel y azaroso”. En esta sentencia, que podría ser entendida como una adaptación pop del pensamiento de Albert Camus, Bernabé dice encontrar la esencia de la posmodernidad: “la aceptación del mundo fragmentario e inasible de la modernidad, que lejos de enfrentarse, se celebra con una mueca de inteligente desencanto, [...] la ausencia de reglas, de un caos ordenado en el que solamente parece que mediante la ironía y el descreimiento podemos fingir algo de comprensión” (Bernabé, La trampa de la diversidad).

El discurso posmoderno como mecanismo de poder

Gran parte de la obra filosófica de Foucault está dedicada a mirar hacia el pasado para tratar de comprender el presente. Esta perspectiva genealógica se encarga de demostrarnos la imposibilidad de ser libres y nos muestra como lo que somos: seres que viven en una determinada época y que, por este motivo, acatan una serie de valores que responden a unos intereses predeterminados. Teniendo en cuenta este planteamiento, ¿qué podría hacernos pensar que el hombre que no era libre en las epistemes renacentista, clásica y moderna iba a serlo en la posmoderna? 

Si la idea de semejanza respondía a los intereses de los señores y principalmente de la iglesia (Dios está presente en nuestro mundo, las leyes de nuestra sociedad son las de Dios, quebrantar las leyes significa contradecir a Dios), la idea de progreso responde a puros intereses de producción similares a los del feudalismo: la promesa de un paraíso (teológico, marxista o basado en la ascensión social) mejora la productividad. Entonces, la negación de la verdad, del paraíso y la universalidad, ¿a quién benefician?

El fracaso de la utopía marxista y la aceptación de la idea según la cual ningún sistema puede totalizar la realidad y que, por lo tanto, es inviable cualquier tipo de lucha para construir un mundo realmente justo favorece, claramente, los intereses del statu quo. Planteamientos como el de la perpetua necesidad de deconstruir los discursos implican un elevado riesgo de caer en el relativismo más profundo.

Pero el problema no es solo ese. La negación de determinados mitos conlleva siempre la aceptación de otros. La Europa de la Guerra Fría es un buen ejemplo de ello. Un poder débil y de reciente creación como lo era el sistema soviético necesitaba de la represión feroz para garantizar su subsistencia, mientras que el poder burgués capitalista, más afianzado y sin una oposición organizada o peligrosa, puede permitir a sus jóvenes la licencia de manifestarse libremente sin necesidad de brutales reprimendas o, al menos, no tan brutales como las soviéticas. Una simple comparación entre las protestas del París de 1968 y las de la Primavera de Praga sirve para ilustrar lo que digo: 3 muertos contra 72.

Este contraste numérico no atiende a criterios de bondad o maldad. Se estiman en más de 200 el número de argelinos que fueron lanzados al Sena durante las protestas del 1961. Hay que tener en cuenta que en este caso la independencia de la colonia era un riesgo real como lo era el del abandono de Checoslovaquia del Pacto de Varsovia. 

Lo que quería decir con todo esto es que los poderes fuertes, aquellos que han conseguido establecer su lógica, en este caso capitalista, en las mentes de los ciudadanos, pueden permitirse tener en su seno a determinadas voces críticas para con el sistema. Las gracias de los filósofos posmodernos son toleradas e incluso reídas por un poder a quien no incomodan e incluso favorecen. La idea de que todo cambio debe ser interior, desactiva cualquier posibilidad de insurgencia real.

Perry Anderson habla en Los orígenes de la posmodernidad del contexto que vio florecer la vertiente más posmoderna de pensadores como, por ejemplo, Lyotard: 
“En 1976, sin embargo, los partidos comunista y socialista habían acordado un programa común, y su triunfo en las siguientes elecciones legislativas parecía cada vez más probable. La perspectiva de ver al PCF en el Gobierno, por primera vez desde el inicio de la Guerra Fría, sembró el pánico entre la opinión biempensante y desencadenó una violenta contraofensiva ideológica. El resultado fue el lanzamiento a la fama de los nouveaux philosophes, un grupo de antiguos publicistas soixante-huitards patrocinado por los mass media y el Elíseo”.
¿Habría que ver en este hecho una intención perversa y colaboracionista por parte de los filósofos? No. Muchos de ellos aportaron grandes contribuciones al pensamiento contemporáneo, como hizo Foucault con libros como Vigilar y castigar. A los intelectuales franceses de los años 60 y 70 les sucedió algo similar a lo que ocurrió con los pintores expresionistas norteamericanos en los 50, utilizados, sin saberlo, por la CIA para crear un arte apolítico en oposición al realismo social imperante durante la era Roosevelt.

Conclusión: Derrida, vacío y consumismo

En La escritura y la diferencia, Jacques Derrida habla de los límites de la estructura poniendo como ejemplo las teorías defendidas por el antropòlogo Claude Lévi-Strauss que encuentra en el tabú del incesto un punto en el que la estructura tradicional, basada en la oposición entre naturaleza y cultura, se ve superada por una cuestión que es a la vez natural y cultural.

A partir de este ejemplo Derrida defiende que cualquier sistema contiene en su seno un socavón estructural. Esto es aplicable a cualquier individuo que vivirá siempre a merced del vacío. Este vacío, cuyo deseo de ser llenado acaba convirtiéndose en motor de la acción humana, no tiene forma de ser llenado.

La idea de la muerte de Dios planteada por Nietzsche descarta que nuestro vacío pueda ser llenado por la fe cristiana. Pese a ello, el alemán, como buen exponente de la episteme moderna planteaba la creación de unos valores propios, los del superhombre capaz de guiar sus acciones a través de la voluntad. Derrida no sigue esta lógica y plantea que el vacío jamás podrá ser llenado.

Esta insatisfacción, tan característica del individuo posmoderno, favorece claramente al consumismo, más aún cuando a este sistema mercantil se le une un factor claramente como la identidad. Si el consumismo original, nacido con los grandes almacenes de principios del siglo XX, buscaba la simple satisfacción de los placeres mundanos, el nuevo consumismo, con su barniz ideológico, va mucho más allá.

Cuando la transformación del mundo se convierte en algo imposible y la violencia, al menos la física, pasa a ser un tabú, cualquier disputa ideológica deja de ser responsabilidad de la colectividad para recaer en el individuo. El poder económico capitalista, consciente de esa realidad, aprovecha la insatisfacción y el vacío existencial para ganar nuevos consumidores.

En un momento de la película The Pervert's Guide to Ideology, Slavoj Zizek habla del café de Starbucks como un ejemplo de consumismo ideológico. Starbucks avisa a sus clientes de que el elevado precio de sus bebidas se debe a que parte del dinero va destinado a acciones sociales. Cuando el usuario paga por un producto de dicha marca está comprando, a la vez, una identidad, la del ecologista. El vacío se ve llenado temporalmente y el sistema se mantiene inalterable.

Dudo que Jacques Derrida tuviera la intención de perpetuar unas estructuras que, en un principio, pretendía hacer implosionar. Lo cierto es que su filosofía, y la de muchos de sus compañeros de generación, ha contribuido a generar una nueva episteme que, muy probablemente, marcará la evolución del siglo XXI. Una episteme que, como todas las anteriores, se encargará de dejarlo todo atado y bien atado. Teniendo en cuenta este hecho, no es de extrañar que el mismísimo Mitterrand interviniera en favor de Derrida cuando el filósofo fue detenido en Praga acusado de posesión de drogas.

Joan Simó

dimecres, 17 d’abril del 2019

"благодарам Македонија"

Una postal que defineix prou bé l'essència del país

2 d'abril - Un fugaç cop d'ull a la silueta urbana de Skopje permet comprendre que Bellvitge és un concepte universal. La capital de Macedònia no suposa una excepció respecte a l'habitual grisor de les ciutats exiugoslaves. Mentre el taxista musulmà que s'encarregava de conduir-nos de l'aeroport al nostre cau balbucejava inconnexos conceptes relacionats amb Messi, el Barça i Catalunya, vaig poder-me imaginar el que ens esperava.

Skyline d'inquestionable bellesa

Més enllà del barri turc, un microcosmos amb olor de kebab i Erdoganisme, Skopje esdevé un galimaties d'edificacions monstruoses, cotxes aparcats en tercera (i en quarta) fila, autobusos londinencs reciclats, barraques i carreteres mal asfaltades. Especial menció mereixen les estàtues que, superant en nombre als habitants de la ciutat, s'encarreguen d'homenatjar a qualsevol individu mínimament destacable que hagi nascut, viscut o visitat durant més d'un quart d'hora la més gran de les nacions aparegudes mai sobre la capa terrestre: la gran Macedònia.

El tema nacional podria ocupar un capítol a part. La visita al "Музеј на македонската борба за државност и самостојност", també conegut com a "Museum of the Macedonian Struggle" o "Museu del patiment en general" ens permet entendre la història del país i com, a la nostrada manera, els seus ciutadans viuen encara de victimisme d'un passat tràgic construït a base d'ocupacions i derrotes. Otomans, alemanys, búlgars i serbis han frustrat, al llarg dels segles, les aspiracions nacionals d'un poble tant romàntic com mediocre. L'únic gran èxit dels macedonis fou l'engendrament del pare de la globalització: Alexandre el Gran. I fins i tot això els és discutit per part dels veïns del sud, els grecs, que, no podent afrontar els seus gravíssims problemes econòmics, s'entretenen reclamant la propietat de la figura d'Alexandre. Malgrat la poca simpatia que m'inspiren els néts del feixista Plató, crec que fan bé. No pot ser que un home conegut com "el gran" nasqués en un lloc com Macedònia del Nord. A cadascú segons les seves necessitats i a cada país segons els seus mèrits. És per això que la figura de la Mare Teresa de Calcuta em sembla un símbol nacional més apropiat. Vella, cruel, lletja i fanàtica, aquella arrugada harpia fou digna filla de la ciutat que la va veure nàixer.

La construcció d'un temple neoclàssic en viu i en directe

3 d'abril - Un cop vistos els resultats del projecte "Skopje 2014", el pla faraònic per convertir l'urbs en una espècie de capital europea prefabricada amb temples neoclàssics datats del MMIX, decidim aventurar-nos a travessar la frontera kosovar.

Potser Lewinsky és un cognom kosovar
Exagerat i pessimista com sempre he estat, m'havia passat les darreres hores insistint sobre la perillositat del viatge a Pristina. En defensa meva diré que els resultats que un obté quan busca "Kosovo" a Google no són precisament tranquil·litazadors: violència, drogues, corrupció i tràfic d'òrgans. A tot això s'afegeix cert prejudici envers l'islam (i la religió en general), reafirmat per la nostra conversació amb el cosí de cert jugador del Levante. L'home en qüestió, que regenta una de les grans mesquites de Skopje, ens convida a entrar al temple i, mentre intercanvia cordials reflexions teològiques amb en Gerard i amb mi, evita dirigir la paraula a l'Andrea i l'Ariadna, mudades amb el vel normatiu i relegades al segon pla que els homes de fe han assignat a les dones durant tota la història de la humanitat. 

Però, com és habitual, m'equivocava. Kosovo s'assembla més a Disneyland del que els serbis i els comunistots de Twitter voldrien acceptar. L'estàtua de Bill Clinton, únic reclam turístic de Pristina, és la més evident mostra del procés d'americanització salvatge que travessa el país. Hotels de luxe, banderes de la Unió Europea i centres comercials. Els hostes d'un cementiri intenten reposar obviant l'alegre cantarella de les màquines escurabutxaques del casino veí. Les guerres guanyades s'obliden de pressa.

4 d'abril - Després del nostre victoriós retorn a Skopje, a bord d'un minibús que violava totes les normes de circulació que un país pugui tenir, vam llogar el cotxe que ens hauria d'acompanyar durant la resta del viatge. És quan cau la nit que arribem a Ohrid, la capital del llac. Situada a la frontera amb Albània, Ohrid recorda a una versió primitiva de Lloret de Mar que combina xalets de platja, sales de joc i moltes, moltes esglésies. Tinc son.

Passió per l'automobilisme

Julio Iglesias - "Hey"
5 d'abril - Plou poc però, pel que plou, plou prou. Ohrid i els llocs d'estiueig en general perden força atractiu sota la pluja. Esmorzem en un bar a la vora del llac. Sonen cançons de Julio Iglesias i, incapaç de contenir la meva vena hispànica, m'arrenco en un dolç cantar que fa aplaudir a un dels clients, un senyor macedoni que em dedica un balcànic intent d'olé.

Ohrid és un lloc prou maco. Comento amb en Ventura la possibilitat que la ciutat acabi esdevenint l'enèsima víctima de la gentrificació. Ja m'imagino a les nenes de Sarrià explicant a les seves amigues les virtuts de la truita (el peix, no l'amalgama d'ous) local. "Sí tía, en plan, és un lloc molt guay, una forma diferent d'entendre la vida. És tant autèntic...". Però mentre el monstre del turisme de masses devora Venècia i Dubrovnik, Ohrid segueix sent un poble de pescadors on els propietaris de les barques es conformen en cobrar 600 dinars (uns 10€) per acompanyar als visitants a donar una volta pel llac.

La pluja continua amb la seva cançó. Als voltants de l'església de Свети Јован Канео (Sant Joan Kaneo) l'Ariadna i jo ens aturem a fumar. Algú, l'Andrea o en Gerard, ens fotografia. El Crist de Santa Sofia encara ens mira amb un sentiment confús que oscil·la entre el fàstic i la pietat. Sóc un imbècil feliç en un país remot. "Són les coses bones de passar a l'eternitat".

Estem de postal

6 d'abril - Visitant el monestir de Treskavec m'adono que mai havia estat en una església de veritat. Quan els meus companys decideixen donar una volta per contemplar el majestuós paisatge, jo aprofito per agenollar-me davant l'altar. Si Déu ha baixat alguna vegada a la terra, ho ha fet aquesta tarda. Prop de l'horrorós municipi de Prilep, quatre esquerps rajos de sol han il·luminat el meu camí cap a la plenitud. He somrigut, sol, en un monestir abandonat. I això no m'ho treu ningú, ni el clergue ortodox que ronda per allí, ni les serps verinoses, ni els assecadors de tabac.

Ego sum lux mundi

No vaig entendre que era, però estava molt bo
Arribar a Otovitsa, lloc on hem de passar la nit, resulta més complicat del que, a simple vista, podia semblar. Les confuses indicacions oferides pel nostre llogater fan que en Gerard es desviï de la ruta. Sense saber com acabem al reialme d'un avi confús i enfurismat que ens apunta amb una llanterna mentre insisteix en repetir-nos que fotem el camp de casa seva. Per un moment ens veiem convertits en èmuls de la parella de Susqueda. Mentre fugim d'allí presos d'un terror absolut, l'Ariadna dorm plàcidament. 

Un cop orientats i ja sense témer per les nostres vides, coneixem en Màxim. Aquest improvisat company de pis, amic del propietari, prepara el sopar i insisteix en que tastem la seva rakia casolana. Tot i que sembla tenir una predilecció per les noies, aconsegueixo captar la seva atenció i preguntar-li (amb la inestimable ajuda de Google Translate) quina és la seva opinió sobre les eleccions que se celebraran a aquest país el pròxim 21 d'abril. De la nostra macarrònica i breu conversació només n'aconsegueixo treure tres coses clares: 1) No li agraden els conservadors del VMRO-DPMNE, 2) els musulmans, en general, li agraden encara menys, 3) amb Tito les coses anaven millor. Una mica d'imaginació em permet imaginar-lo, deixant de banda nombroses i rellevants diferències culturals, com un jubilat andalús d'aquells que voten convençuts a la Susana Díaz.

7 d'abril - El nostre penúltim dia de viatge comença amb un esmorzar campestre. La Història de l'Art i els seus pedants deixebles poden considerar-se afortunats pel fet que Édouard Manet no nasqués a Otovitsa. Si aquest hagués estat el cas, el pintor s'hauria vist obligat a incloure, dins la seva famosa obra, als nostres companys de bar: un decadent grup d'homes que, carregats amb rudimentàries escopetes, fantasiegen amb temps més heroics mentre es preparen per seguir amb la seva croada contra els ànecs locals. Per a més precarietat, l'establiment només ofereix una tipologia de cafè: el turc. Totes les pàgines d'aquest diari em serien poques per descriure com de repulsiu i fastigós pot arribar a ser un beuratge que, d'ençà que el vaig tastar a Subotica (Sèrbia), evoca en mi el dolç gust de la nàusea.

Els caçadors gairebé no es veuen, era tot una llicència poètica

Superat el tràmit matutí, ens dirigim a visitar les restes arqueològiques de la ciutat de Stobi. El sol crema com no ho havia fet durant cap dels dies que portem de viatge. Tenim gana i marxem a Veles per poder dir que hem dinat a la capital de les fake newsLa ciutat ve a ser una versió balcànica de Cornellà de Llobregat on podem observar l'adaptació macedònia dels nostres apreciats quillos. Mai ens havíem sentit tan observats, la gent ens assenyala com a bèsties estranyes. Què hi foten els turistes en un lloc com aquest?

8 d'abril - Abans de marxar visitem per última vegada el barri turc de Skopje. En Gerard i jo coneixem a un home que atresora un retrat dels Jordis (Cuixart i Sánchez) a la seva botigueta d'insignes soviètiques. El món és un estrany mocador. Aprofito els meus darrers minuts a la ciutat per canviar els dinars que m'han sobrat per euros. 1.220 es transformen en 20, de macedoni ric passo a europeu precari.

El viatge amb taxi a l'aeroport se'm fa llarg. Tots dormen i jo decideixo parlar amb el conductor. Parlem sobre el que se sol parlar en aquests casos: meteorologia i política. M'explica un parell de coses que no recordo i, tot seguit, em pregunta per Catalunya. Com és habitual fora de les nostres fronteres, la gent té una visió molt més èpica de la que el conflicte català mereix. "You are fighting for freedom" - em diu. No sé què respondre. Tot, a tot arreu i sempre, és més complicat del que sembla. Somric. Em convida a fumar i responc amb l'única paraula que he après a dir: "благодарам" (gràcies).

Nosaltres i l'Alexandre de la discòrdia

diumenge, 24 de febrer del 2019

Pobresa "cool" i altres formes de justificar la precarietat


"Pasiones argentinas: La decencia de los que buscan entre la basura", aquest impactant titular, publicat pel diari argentí Clarín, és un dels molts que apareix al vídeo Cómo lidiar con malas notícias. Aquesta sàtira sobre el paper dels mitjans en la banalització de la pobresa va enfurismar a Mauricio Macri que -segons afirma el mitjà info135- hauria intentat censurar-lo. La reacció no s'explicaria sense entendre la bona relació de Macri amb el Grupo Clarín. Com a recompensa pel suport mediàtic que aquest diari va donar a la seva campanya, el president argentí va permetre la fusió de Cablevisión (propietat del grup) i Telecom, creant així l'empresa més gran d'internet i televisió del país llatinoamericà (amb el control d'un 42% del total de la indústria de la telecomunicació argentina). Clarín segueix sent fidel al govern i, de tant en tant, publica notícies orientades a donar un toc "trendy" a la situació de precarietat en la qual viu el 33,6% de la població del país.

Clarín (01/02/2019)
Infobae (13/12/2018)
Però la banalització de la pobresa no és patrimoni exclusiu de la premsa argentina. A la nostra banda de l’Atlàntic també trobem nombrosos casos. Un dels més evidents és el de El País. Els termes freeganisme, nesting o coliving han esdevingut una constant dins les seccions Tentaciones i BuenaVida que, des del 2015, han publicat titulars com: “Friganismo: la última dieta hipster es coger comida de la basura”, “Job sharing: Yo comparto mi empleo y mi salario” o “Comprar casa, coche y hasta ropa ha pasado de moda. Ahora se lleva el alquiler”. També podem trobar consells per sobreviure sense calefacció o dietes basades en farinetes per als que “estiguin pelats”.

El País (24/03/2016)
El País (28/01/2015)
A aquesta voluntat de convertir la pobresa en quelcom cool s'hi suma una apologia constant de l'emprenedoria i la productivitat que es materialitza en articles que disfressen d'autoajuda l'explotació laboral afirmant que "no hauries de separar el treball de la teva vida personal" o que "l'estrès aporta energia, activa l'organisme i ens fa pensar més de pressa". Segons Carlos Fernández, professor de sociologia a la UAM, aquestes notícies busquen crear un "discurs ideològic" segons el qual "el treballador ha de responsabilitzar-se més i intensificar la seva activitat".

El País (03/06/2017)
El País (26/12/2016)
Hi ha vegades en què aquestes notícies responen a interessos molt menys abstractes. És el cas de la següent titular: "Pagar más tasas aumenta el rendimiento de los universitarios, según un estudio". La notícia fa referència a un estudi de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), patrocinada, entre d'altres, per CaixaBank i Santander que, alhora, sumen gairebé el 5,5% de les accions de PRISA. L'alça del preu en les matrícules afavoreix el programa de préstecs d'aquestes dues entitats bancàries.





A tot això s'hi ha sumat la darrera campanya de criminalització del sector del taxi ("Taxi sin control: La violencia y la ocupación de las calles son inaceptables en una democracia") combinada amb l'apologia de les plataformes que fomenten els contractes precaris com Uber i Cabify ("Cabify invita a taxistas, políticos y servicios de movilidad a aparcar sus diferencias y buscar soluciones"). Per cert, el nou president de Cabify, el mexicà Ricardo Weder, havia treballat anteriorment a HSBC, entitat propietària del 14,4% de les accions de PRISA.

Articles citats (en ordre de citació):
"Pasiones argentinas: La decencia de los que buscan entre la basura", Hernán Firpo, Clarín (01/02/2019).
- "Fusión Cablevisión- Telecom: (casi) única en el Mundo", Giuliana Fernández, Eldestape (15/07/2018).
Friganismo: la última dieta hipster es coger comida de la basura”, Paula Móvil, El País (24/03/2016).
Job sharing: Yo comparto mi empleo y mi salario”, Ana Carbajosa, El País (25/10/2016).
- "Comprar casa, coche y hasta ropa ha pasado de moda. Ahora se lleva el alquiler”, Gabriele Ferluga, El País (20/06/2017).
- "9 trucos para calentar la casa sin encender la calefacción", Damián Ruiz Fájula, El País (28/01/2015).
"Adultos que se alimentan de potitos", Alfonso Álvarez-Dardet, El País (28/01/2018).
- "No deberías separar el trabajo de tu vida personal", M. Victoria S. Nadal, El País (03/06/2017).
- "Quién es quién en el baile de accionistas de la Prisa pos-Cebrián", Álvaro García Zarzalejos, El Confidencial (22/02/2018).
- "Taxi sin control", El País (24/01/2019).

diumenge, 3 de febrer del 2019

Ebola: de la pandèmia a l'anècdota


L'epidèmia d'Ebola que afecta República Democràtica del Congo ja és la pitjor de la història del país i la segona del món. Des que El País va informar d'aquest fet, el 10 de desembre de 2018, el nombre de morts ha passat de 283 a 468, segons informa l'Heraldo de Aragón (dades de l'1 de febrer). L'Ebola, la terrible malaltia africana que va terroritzar Occident durant el 2014, segueix matant. Tot i que aquest nou brot es va iniciar a les zones rurals, ja ha arribat a la ciutat de Butembo, de més de mig milió d'habitants, i amenaça d'expandir-se cap a Rwanda. La situació és especialment crítica a causa de les dificultats d'accés a la zona de màxima infecció, la regió de Kivu, immersa en un conflicte armat que, des del 2004, enfronta al govern central amb grups de guerrillers locals.

The Guardian (26/09/2018)
El País (10/12/2018)
Heraldo de Aragón (01/02/2019)
Les notícies vinculades a la RDC no acostumen a obrir els noticiaris. Tant és així que la fundació Thomson Reuters va considerar la crisi congolesa com el conflicte més "oblidat" del 2018. Però que un tema estigui minoritzat no vol dir que no se'n parli. El que vulgui i tingui temps per fer-ho, podrà informar-se de la situació al país natal del guanyador del darrer Premi Nobel de la Pau, Denis Mukwege. Un exemple dels diversos reportatges que s'han pogut llegir a la premsa espanyola sobre aquest tema són "Congo, el país de la herida eterna" i "Objetivo: siempre ellas" (Xavier Aldekoa, La Vanguardia).

El País (11/01/2019)
Centrant-nos en el cas de concret de l'epidèmia d'Ebola podem veure que, durant l'any passat, a El País es van publicar un total de 26 notícies amb la paraula "Ebola" al titular. Aquesta dada contrasta amb la de les 394 notícies publicades el 2014. Si comparem el nombre de morts per aquesta malaltia amb el de notícies, podem observar certa proporció. Però si ens centrem en l'evolució per trimestres, veiem que, a partir del moment en què l'Ebola va saltar la frontera del Mediterrani, el nombre de notícies va augmentar dràsticament. Només entre els dies 6 i 10 d'octubre de 2014 van sortir a la llum 53 escrits relacionats amb el contagi de la infermera Teresa Romero. Un d'ells, centrat en les declaracions d'un dels veïns de la malalta ("Se alejó de nosotros paseando el perro como si sospechase algo") ens indica el nivell de paranoia al que es va arribar. 53 informacions en deu dies centrades en una persona infectada davant 28 dedicades a 468 morts. En resum: 0'05 notícies per mort africà.

Joan Simó a partir de dades de El País (02/02/2019)

Joan Simó a partir de dades de El País (02/02/2019)

"Solo despertamos cuando la amenaza afecta a países desarrollados" deia José María Martín Moreno, assessor de l'OMS, en una entrevista concedida a El País. El 21 d'octubre de 2014 apareixia aquest altre titular: "Teresa Romero, curada de ébola". Amb l'entrada del nou any, el ritme de notícies decreixeria a marxes forçades i el 2015 el nombre d'informacions amb la paraula "Ebola" al titular passaria a ser de 74. Dos titulars d'aquell any ens ajuden a comprendre les dues cares de la moneda: "Alma, el nuevo perro adoptado de Teresa Romero y su marido" (24 de gener de 2015) i "Aumentan los casos de ébola en Sierra Leona, Guinea y Liberia" (4 de febrer de 2015). L'Ebola ja no era un problema per al primer món.

El País (24/01/2015)
El País (04/02/2015)

Articles citats (en ordre de citació):
- "El brote de ébola en RDC causa 468 muertes en seis meses y sigue sin control", Irene Escudero (EFE), El Heraldo (01/02/2019).
- "El ébola llega a una gran ciudad de Congo", José Naranjo, El País (05/09/2018).
- "El ébola amenaza con saltar las fronteras del Congo", José Naranjo, El País (26/01/2019).
- "Las crisis más olvidadas de 2018", El País (11/01/2019).
- "Mukwege: el disidente que decidió rechazar la violencia", Gemma Parellada, El País (05/10/2018).
- "Congo, el país de la herida eterna", Xavier Aldekoa, La Vanguardia (19/08/2018).
- "Objetivo: siempre ellas", Xavier Aldekoa, La Vanguardia (21/08/2018).
- “Se alejó de nosotros paseando el perro como si sospechase algo”, Elisa Silió, El País (08/10/2014).
- “Solo despertamos cuando la amenaza afecta a países desarrollados”, Jaime Prats, El País (10/08/2014).
- "Teresa Romero, curada de ébola", Elena G. Sevillano, El País (21/10/2014).

Fonts de documentació:
- "Congo and Africa's World War: Crash Course World History 221", John Green, CrashCourse (16/01/2015).
- "Ébola: dos años y 11.300 muertes después", Instituto de SaludGlobal Barcelona (17/03/2016).
- "DRC resumes battle against Ebola after militia attack", Jason Burke, The Guardian (26/09/2018).
- "Si hay vacunas y protocolo ¿por qué este brote de ébola está siendo el más mortal?", Luis Encinas i Adelaida Sarukhan, El País (13/12/2018).
- "Ebola situation reports: Democratic Republic of the Congo", World Health Organization (27/01/2019).

Eines de cerca:
- Arxiu web de El Paíshttps://elpais.com/archivo/

dimarts, 15 de gener del 2019

La venda del 'Grupo Zeta': una batalla política


CaixaBank vol desfer-se d’El Periódico però impedir que el compri Jaume Roures”, aquest era el titular d’una notícia publicada pel digital VilaWeb el passat 11 de gener. La informació començava amb una anàlisi de la situació crítica del Grupo Zeta i, més concretament, de la seva principal publicació: El Periódico. VilaWeb centra gran part de la informació en destacar la caiguda del nombre d'exemplars venuts, de 79.063 (OJD, 2011) a 31.970 (OJD, 2018), durant el període d'Enric Hernàndez com a director del diari. També fa referència a l'exclusiva de Vertele segons la qual Rosa María Mateo hauria ofert a Hernàndez la direcció de TVE.

VilaWeb (11/01/2019)

Vertele (10/01/2019)

Però centrem-nos ara en el cas que ens ocupa, la venta del Grupo Zeta. Durant els darrers anys, aquest grup mediàtic ha intentat salvar-se buscant l’ajuda dels bancs. El primer crèdit, firmat el 2009 per un valor de 254 milions d’euros, era considerat per El Periódico com un acord que els situava en “immillorables condicions per fer front al futur econòmic i consolidar-se com un dels grups de comunicació més importants d’Espanya”. 

"Zeta firma con 24 entidades un crédito de 245 millones",
El Periódico (18/03/2009) 

Tot i això, la situació no va millorar i a aquest crèdit el van seguir dos refinançaments milionaris, un ERE de 135 treballadors, la venda d’Ediciones B i el tancament de Tiempo i Interviú. És per això que Antonio Asensio Mosbah, president del Grupo Zeta, ha decidit vendre l’empresa que va heretar del seu pare. Els principals interessats en la compra han estat Jaume Roures (Mediapro) i Javier Moll (Prensa Ibérica). Però l’elevat deute ha situat el grup mediàtic en un estat de dependència econòmica que permet a CaixaBank (una de les principals entitats prestadores) decidir sobre el seu futur. Segons informa Eldiario.es, l’entitat financera està disposada a perdonar un 50% del deute acumulat a canvi de què l’opció més suculenta, els 65 milions d’euros que ofereix Roures, sigui rebutjada. La possibilitat que El Periódico passi a mans d’un empresari afí a l’independentisme preocupa i molt. El mitjà digital parla d’una reunió d’alt nivell a la Moncloa on es va demanar a Javier Moll, president del grup Prensa Ibérica (Diari de Girona, Regió 7, Faro de Vigo) que millorés la seva oferta de compra. Altres mitjans com El Confidencial Digital parlen directament de “pressions” per part del govern espanyol.

"Caixabank se reúne con Henneo para la venta de Zeta tras la operación fallida con Prensa Ibérica",
Eldiario.es (10/01/2019)
El Confidencial Digital (09/01/2019)

Finalment, Moll es va negar a moure fitxa i ara els preferits de la banca són els grups Henneo (Heraldo de Aragón, 20 minutos) i Vocento (ABC). Eldiario.es afirma que Henneo, propietat de la familia Yarza, es quedaria amb El Periódico i Sport mentre que Vocento es faria càrrec de la resta de mitjans que integren el Grupo Zeta, els diaris regionals El Periódico de Aragón, El Periódico de Extremadura, Mediterráneo, Córdoba i La Crónica de Badajoz. Tot i això, la negativa d'Asensio a vendre l'empresa per parts complicaria aquesta operació.

Roures i Benet

Aclarits ja els interessos de la banca i l'Estat pel que fa al futur del Grupo Zeta, ens queda parlar dels motius que han portat als fundadors de Mediapro a llençar una oferta tan elevada. Per entendre-ho caldria remuntar-nos al febrer de l'any passat quan Roures i Benet van vendre el 53% de la seva empresa al fons d'inversió xinès Orient Hontai Capital (OHC) per un valor de 900 milions d'euros. Amb aquesta quantitat a la butxaca, els 65 milions oferts a Asensio Mosbah semblen poca cosa. També és important tenir en compte el rumor que situa a Tatxo Benet com a futur candidat a la presidència del Barça, la propietat de l'Sport seria un important trampolí per convertir-lo en el successor de Josep Maria Bartomeu.

El Español (13/02/2018)

Articles consultats:
- "Presiones desde Moncloa a Javier Moll para que compre el Grupo Zeta", El Confidencial Digital (09/01/2019).
- "La bomba que puede estallar en Can Barça", Joan Vehils, Sport (15/12/2018).